Historia
A mediados de los años 70 el sistema educativo costarricense estaba como en un estado de abandono: se había eliminado el bachillerato, no había pruebas de control de ningún tipo. El país estaba prácticamente secuestrado por la UNESCO y otras instituciones que nos impusieron una serie de cosas que no eran propias de nuestro país.
De ahí que un anhelo de los que estudiábamos y trabajábamos en psicología educativa, era entrar a laborar al Instituto Educativo Moderno, porque era la única institución educativa que había logrado integrar educadores y psicólogos en un proyecto educativo. Su población era de de enseñanza primaria y se fundamentaba en las teorías de Piaget, dentro de una propuesta muy integradora. Una de las personas que iniciaron el proyecto fue doña Zahyra Méndez quien había estudiado en Ginebra y fue muy líder en todo lo que tenía que ver con el constructivismo, al haber logrado estudiarlo directamente en Suiza.
Yo me quedé con Leda y comencé a trabajar, en primaria, con algunos estudiantes de su instituto, y me fui especializando en la atención de algunos de los casos de estudiantes con problemas graves de este instituto. Estudiantes con algunas particularidades, que no podían ser manejados por nadie y los abordé, mediante la técnica de parejas terapéuticas, con el apoyo de Leda. Comenzamos a implementar el psicodrama y pedí que me dejaran trabajar con una estrategia totalmente distinta, que me fue permitida, bajo la supervisión de Leda que tenía más experiencia que yo como psicóloga.
El trabajo lo realizaba a campo abierto, en el jardín, en el campo. La terapia era sobre cosas inmediatas que interesaran a los muchachos, y el tener ese contacto con estos casos y ver cómo lograban superar, algunas deficiencias, me permitió empezar a diseñar mi propio proyecto de una institución de educación secundaria, que diera continuidad a la atención requerida por estudiantes que egresaban de esta escuela y no tenían un lugar dónde continuar su proceso de aprendizaje, con apoyos como el que les permitía superar sus limitaciones en la escuela. Además, había comenzado a atender, en un salón de la casa, a grupos de estudiantes que necesitaban ayuda para aprender hábitos de estudio, a resolver sus trabajos escolares y a determinar estrategias que les promovieran la adquisición de hábitos de estudio. Esta experiencia de organizar este centro de orientación educativa, donde desarrollaba una atención preventiva y no remedial o asistencial en educación, me demostró que la ayuda pretendida para estos muchachos, como acción aislada, sin un sustento institucional que permita una atención integral, no servía, pues las estrategias de estudio son un parámetro, pero no son aplicables, generalizables.
La propuesta para lograr efectividad en esta labor, es buscar la estrategia particular de cada quien y determinar cómo enseñarle de acuerdo a ella, sin perder de vista que hay momentos en los que todos podemos compartir un núcleo común.
Comienzan a derivarse de la experiencia del centro temas como: talento, creatividad, atención individualizada, atención a la diversidad, disciplina, calidad en educación, computación vinculada al currículo, entre otros, considerando las características de los muchachos a los que atendían tutores escogidos fundamentalmente, por su vocación pedagógica para brindar el apoyo requerido por esta población que se atendía.
Estas ideas, surgidas de una praxis educativa, y fundamentadas en el estudio de pensadores y pedagogos, en la investigación de experiencias educativas innovadoras y en grupos de discusión entre colegas interesados en la temática, me motivaron a plantear la institución educativa que aún dirijo.
El proyecto no respondió solamente a aspectos comerciales y financieros: antes del inicio de labores en 1983, ya se había establecido el laboratorio de informática, con la VIC 20, contando con 15 máquinas que logramos adquirir con grandes sacrificios, pues la preocupación era brindar una educación de calidad a los estudiantes que ingresaran, por lo que se procuró poner a su disposición la tecnología de punta con que se contaba hasta entonces, en un país donde el desarrollo tecnológico aún no impactaba de manera significativa el sistema educativo.
En 1983, no existían en Costa Rica políticas educativas que contemplaran adecuaciones curriculares, pues al no haber pruebas nacionales ni control de calidad, la libertad, que más bien era libertinaje, permitía a cada institución particular trabajar al libre albedrío.
Decido que la institución establecerá una política que ayude al estudiante, que particularice el proceso educativo, que le brinde al discente todo el acceso posible en esa época, a la tecnología, pero con la condición de que se establecieran unos estándares mínimos que el muchacho debía cumplir y aportar para llegar a lograrlos.
Por ello, desde el inicio se instauró la política de contar con la realización de una prueba anual comprensiva, que permitiera a las autoridades y profesores, realizar una evaluación sumativa de lo que se había logrado en el año, en el proceso educativo: así, el padre de familia podía tener una idea del desarrollo y desempeño acumulativo de su hijo; el director, podía evaluar el desempeño docente. Dicha prueba se hacía con base en una lista de cotejo preparada y entregada a los alumnos con anterioridad. El carácter sumativo implicaba, por ejemplo, que en cada nivel se evaluaba lo correspondiente tanto al año que cursaba el estudiante, como a los años anteriores, por ejemplo, en noveno año, se evaluaban los contenidos de sétimo, octavo y noveno, y así sucesivamente.
Con base en este modelo, se logró que estudiantes desertores de otras instituciones o que habían fracasado en ellas, lograran su graduación e ingresaran a las universidades y se convirtieran en profesionales exitosos o bien, lograran desarrollarse como personas civiles en actividades productivas.
El colegio comenzó con 35 estudiantes; el segundo año la población era de 100 y al año siguiente, hubo que buscar nuevas instalaciones por el aumento en la matrícula y se logró ubicar el colegio en el lugar donde actualmente funciona.
Para cumplir con un rol de extensión social hacia la comunidad, las puertas de la institución no se abrieron solo para estudiantes con problemas de aprendizaje y de conducta, que habían fracasado en instituciones públicas y privadas con procesos de educación tradicionales, sino que se brindó la oportunidad de ingreso a estudiantes de la zona de influencia de la institución, considerando incluso la asignación de becas par estudiantes que, por condición económica no tendrían la oportunidad de asistir a una institución educativa privada, pero que se comprometían a mantener un nivel académico predeterminado por la institución. Esta política permitió diversificar la población estudiantil e integrar dentro de un sistema, mediado por aportes tecnológicos como las computadoras, antena parabólica y circuito de televisión, adolescentes deseosos de ser exitosos en su futuro, aunque presentaran historias de fracaso escolar con otros deseosos de aprovechar la oportunidad de experimentar un sistema educativo diferente a los que ya conocían, aunque no presentaban historias de fracaso escolar.
Para responder a uno de los principios que sustentaron la creación de la institución, "A cada quien según sus posibilidades",fue necesario poner en práctica una acción educativa que contemplara aspectos novedosos dentro del sistema costarricense: se instauró la cultura institucional de tareas y trabajos hechos en su totalidad en la institución; la evaluación como un proceso; el desarrollo por parte del estudiante de trabajos de investigación que culminaran con la presentación de un trabajo final al que denominamos tesina. Igualmente; en relación con la evaluación de los aprendizajes, de acuerdo con las características de los estudiantes, las pruebas acumulativas se realizaban tanto en forma escrita como oral.
Para la contratación de profesores, se buscó jóvenes recién graduados, con gran sentido de responsabilidad y con habilidades especiales para el trato de los estudiantes así como profesores de experiencia y con gran sensibilidad, que pudieran adaptarse a la metodología propuesta en la institución.
La institución apuesta por el uso de la tecnología para su proceso educativo, aunque al inicio de la introducción de este elemento, yo estaba como muy negativo, porque en realidad no veía cuál era el impacto de "la máquina", porque si bien se usaba para dinamizar al trabajar con poblaciones extremas y el factor novedoso servía para cautivar al muchacho, aunque no había Internet, servía para hacer cálculos, incorporar al estudiante a elaborar texto, grabaciones, pero de manera muy incipiente. Por ello, en esa etapa, las computadoras atraían más como factores lúdicos, pues contaban con algunos juegos que atraían su atención. En nuestra institución se dan los siguientes avances en relación con la incorporación de la tecnología: primero, se monta un laboratorio de cómputo; fue la primera institución en secundaria, en montar sus propias antenas parabólicas, lo que permitió conectarse a la telesecundaria de México en los años 80.
De las VIC 20, el colegio pasó a las Commodore 64 y luego vino el gran auge de Apple y de IBM. Mi opinión es que en ese momento había computadoras, pero nadie estaba haciendo nada provechoso, a nivel de Latinoamérica, por hacer uso de la tecnología de manera efectiva y eficiente en el proceso educativo.
Cuando se instauran nuevamente las pruebas de Bachillerato como una medida de control de parte del MEP, no había políticas que ofrecieran alternativas para la atención de la diversidad, por lo que fue necesario solicitar al Consejo Superior de Educación políticas para que los estudiantes con necesidades especiales, presentaran pruebas acordes a sus características y estilos de aprendizaje y la institución también fue pionera en este aspecto: se nos autorizó a preparar las pruebas de esos muchachos, aplicarlas bajo una estrategia acorde alas características de esa población y que se evaluara la experiencia, para determinar una política definitiva. Entonces, a esta población, se les daba el bachillerato por acreditación institucional usando el siguiente proceso: se hacían las pruebas en la institución, se validaban en el Ministerio y se aplicaban ante delegados del MEP y el profesor que los había atendido en el proceso de aprendizaje.
La institución buscando hacer un proceso de enseñanza aprendizaje más humano y más eficiente, pero eficiente no en términos económicos, sino en términos de eficiencia casi como sinónimo de educación pertinente, ha creado dos carreras para estudiantes con adecuación curricular significativa, que son las de enfermero veterinario y la de asistente de chef, gracias a la apertura que ha mostrado el Director del Departamento de Educación de Adultos. Actualmente, esto forma parte, de manera optativa, del plan de formación de los estudiantes. Con ello se pretende lograr el desarrollo de ciertas destrezas que en el futuro, les permita insertarse en la sociedad sin ser discriminados o excluidos por sus limitaciones cognitivas e intelectuales. Esto les permite no enfrentar nuevas frustraciones en su proceso formativo, lo que ocurre si se les obliga a entrar a un sistema universitario, del que no obtendrán satisfacciones.
La experiencia anterior se ha reseñado, como necesidad de mostrar los antecedentes de una institución educativa que ha desarrollado, desde su creación, una propuesta educativa innovadora, sin omitir en su curriculum el aporte de la tecnología, como elemento que puede contribuir a provocar cambios significativos en el aprovechamiento y la motivación de los doscentes, pero que no se lograba integrar en una propuesta cabal, que mostrara de manera convincente, el grado de aprovechamiento y mejora que se lograba con su uso.
Esto no quiere decir que las tecnologías se incorporaran sin sentido, pues desde el inicio las herramientas tecnológicas se introdujeron con un propósito claro: atender la diversidad dentro de una perspectiva de inclusión, y los resultados no pueden considerarse negativos, lo que no se lograba era tener una política inclusiva que justificara y fundamentara, la importancia del uso de las herramientas con que cuenta el colegio.














Las Nubes de Coronado, San José, Costa Rica